| El asesinato de Pampillón Días de dolor y rabia |
Carta al Lector
A partir de 1966, el movimiento el movimiento estudiantil de Córdoba acumuló los elementos políticos y organizativos que están en la base de la gran rebelión obrera y popular del 29 de mayo de 1969. Así, la larga huelga universitaria contra la intervención fue un aprendizaje fundamental de las formas de resistencia urbana y de la lucha de calle. Esto, que será decisivo en el Cordobazo, es anterior a similares formas de enfrentamiento desarrolladas por los estudiantes europeos y de los países socialistas, aunque posterior a las insurrecciones negras y al movimiento pacifista de los Estados Unidos.
Los movimientos de insurgencia urbana que, en ese período, emergieron en todo el mundo, tienen entre sí nexos profundos, emanados tanto de los cambios de época como del impacto de la lucha anticolonial y antimperialista de los pueblos del Tercer Mundo.
De esta convergencia nació un nuevo movimiento social, que se hará visible cuando obreros y estudiantes se unan en la calle para cuestionar profundamente el orden social, reivindicar su autonomía y practicar formas inéditas de democracia directa.
En la Argentina de la segunda mitad de los 60, el progresivo e inexorable acercamiento entre obreros y estudiantes ya tiene evidencias en las prácticas de distintos sectores universitarios, paralelamente al desarrollo de un debate político que estuvo fuertemente impregnado por la experiencia de la Revolución Cubana y por la revalorización de los contenidos populares del peronismo.
Particularidades al margen, el redescubrimiento de la cuestión nacional y su vínculo con la cuestión social, la apertura del diálogo entre marxistas y cristianos y la polémica sobre los modelos de socialismo constituyeron el temario común de la comunidad universitaria de todo el país.
En ese proceso, la vieja izquierda y el peronismo tradicional se vieron conmocionados de raíz por las nuevas corrientes de pensamiento. Se trata, no obstante, de un momento de transición: después del Cordobazo, habrá una reconfiguración de todas las fuerzas políticas y el debate será otro, más preciso y frontal, cuando las nuevas organizaciones políticas encuentren apoyo y sustentación en amplios sectores del movimiento obrero y popular.
Más artículos Nº 2: I Carta al lector I Una sola insurgencia, por Prudencio Mochi I Días de dolor y rabia, por Angel Stival y Juan Iturburu I Humor: Cognini I
I Suscripción I E-mail I Números anteriores I Staff I Webmaster I
Revista Nº 11 Revista Nº 10 Revista Nº 9 Revista Nº8 Revista Nº7
Revista Nº6 Revista Nº5 Revista Nº 4 Revista Nº 3 Revista Nº 2 Revista Nº 1