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La Plata se pone en marcha
Los acontecimientos de Corrientes y Rosario generaron fuertes repercusiones en el movimiento estudiantil platense: la ruptura de la Federación Universitaria de La Plata y la creación de la Coordinadora Intertendencial fue en medio de una resistencia que se gestó frente a la represión policial y a la inercia sindical. Sin embargo a pesar de las dificultades la agitación universitaria logró un apoyo obrero espontáneo e inusitado. La crónica de estos hechos en revista incluye una entrevista realizada en 1969 a Silvia Nigoul, estudiante platense de psicología y militante del GUL (versión local de la Agrupación Universitaria de Liberación)
La política limitacionista que las autoridades nacionales promovieron en todos los centros universitarios del país, alcanzó su más alto grado en la Universidad de La Plata. Fue su ejecutor el rector Rodríguez Saumell, cuyos desaciertos tuvieron la más acabada expresión cuando el 4 de octubre de 1968 hizo detener por la policía a 426 estudiantes que habían realizado un acto de protesta contra los cambios en los planes de estudio.
La actitud de la intervención se desarrolló en diversas etapas. En la primera, procedió a la eliminación del pequeño grupo de profesores ligados al liberalismo; en la segunda, intentó con alguna habilidad instalar en las cátedras a un grupo de profesores reconocidos públicamente por su filiación nacionalista de derecha; en la última enfrentó decididamente a los estudiantes. Es conocido el hecho que se produjo en la Facultad de Humanidades, donde el decano Ballbé, conocido admirador de Hitler, intentó someter a la Justicia Militar al presidente del Centro de Estudiantes de Humanidades, Néstor Brutti. El jefe de la guarnición militar admitió haber recibido este pedido del decano, ante preguntas formuladas por el juez, hechos que comentó el diario El Día.
En momentos en que los acontecimientos de Corrientes y Rosario conmovían a los estudiantes platenses, las fuerzas estudiantiles se alineaban en cuatro tendencias: Franja Morada (mayoría de FULP); FAUDI (tendencia mayoritaria de FUA y la primera minoría de FULP); GUL (Grupos Universitarios de Liberación, fuera de FULP y de los centros); y FURN (Federación Universitaria Revolución Nacional, no adherida a FULP e integrada a la línea nacional del FEN).
E1 movimiento estudiantil platense vivía una etapa de discusión y de reubicación cuando fue sorprendido por los acontecimientos. La FULP (Federación Universitaria de La Plata) convocó a una reunión de Junta Representativa, a la que asistieron miembros de todos los centros. En su transcurso se produjo una escisión en Franja Morada, lo que motivó que la FULP quedase como un organismo representativo de una sola tendencia: FAUDI. E1 resto de las agrupaciones estudiantiles llamó a la formación de una Coordinadora lntertendencial, en la que incluyeron a las tendencias internas de FULP, en un intento por unificar al movimiento estudiantil. Pero las luchas internas de la propia federación hicieron imposible que se lograra la unidad de acción.
Sin embargo, en el estudiantado había efervescencia. Así, es atribuible a la ausencia de canales reales, como también a los conflictos que aún mantenían las formas tradicionales de lucha en la Universidad, el desaliento inicial, la imposibilidad de un encauzamiento. Eso se desprende, además, de las denuncias realizadas por la Coordinadora contra el sectarismo de quienes trabaron la coincidencia. A pesar de ello, sostuvo la necesidad de canalizar los sentimientos de protesta a partir de los contenidos compartidos en los programas de todas las agrupaciones.
Los conflictos comenzaron a manifestarse aisladamente. El FURN, por su lado, convocó a una misa en la Catedral y a una Marcha del Silencio que fue disuelta por la policía, a la que asistieron unas quinientas personas.
A pesar de estas dificultades el día de mayo se realizó una concentración en 47 y 2, de la cual participaron cerca de mil estudiantes. La habían convocado los miembros de la FULP, pero la Coordinadora, astutamente, decidió concurrir con intención de demostrarle al movimiento estudiantil su voluntad y la necesidad de participar en una tarea común. En este acto las consignas más difundidas fueron: Bello Cabral, la lucha hasta el final; Pueblo argentino, la lucha es el camino, Acción acción, acción, por la liberación. La columna avanzó hasta la calle 1 y allí encontró un poderoso dispositivo policial. La resistencia fue quebrada por la represión; no obstante, se arrojaron algunas Molotov, pero la columna fue dispersada. La voluntad espontánea de lucha de los estudiantes queda demostrada desde ese momento, pues los grupos se multiplicaron en pequeñas fracciones, que dominaron ampliamente el radio céntrico de la ciudad, hostigando a la policía, aunque sin enfrentarla. Las acciones continuaron sin interrupción hasta las once y media de la noche y sólo hubo cuatro detenidos que fueron liberados a la mañana siguiente.
Ese mismo día había circulado el rumor de que los estudiantes se infiltrarían entre el público asistente al partido de fútbol por la final de la Copa Libertadores. Para evitarlo la policía dividió sus fuerzas entre el acto y el control del orden en el estadio. Asimismo se prohibió la manifestación de júbilo posterior al partido y se dispersó a los grupos de hinchas, mientras se cortaba el tránsito en la Avenida 7, desde Plaza Italia a Plaza San Martín, donde por tradición confluyen las expresiones de entusiasmo de la hinchada local Una anécdota significativa relata que un grupo se puso a la cabeza de una columna de hinchas vivando al equipo de Estudiantes. En un determinado momento cambió las consignas y comenzó a vitorear a la oposición estudiantil y a atacar al gobierno. Quizás porque había policías de civil infiltrados entre los adictos al campeón, o porque los hinchas temieron que las iras de la policía se dirigieran hacia ellos, los estudiantes fueron agredidos, frustrándose las intenciones de interesar al público futbolero en los problemas socio-estudiantiles.
Numerosos actos se realizaron en las facultades. En la de Ciencias Naturales se organizaron comités de resistencia, nacidos en forma espontánea. Uno de los mayores éxitos fue la marcha que desde la facultad se efectó hasta el diario El Día. Al retirarse quedó en medio de la calle un cartel con la inscripción: Pagarán cara la sangre de los estudiantes caídos bajo las balas de la dictadura y debajo del cartel se destacaba un paquete lleno de cablecitos sueltos. Cuando llegó la brigada antiexplosivos y procedió cuidadosamente a desmontarlo, se encontró con una caja que contenía zapatos viejos.
Sólo días después de los grandes estallidos en otras regiones del país, la fuerza de la espontaneidad y la acción de algunos grupos fue perfilando el intento de sostener la Coordinadora. E1 momento más alto de la lucha se produjo el sábado 31 de mayo, cuando la policía atacó una marcha de trescientos estudiantes que se dirigía hacia el comedor universitario. Se encontraban almorzando cuatro mil estudiantes, cuando la montada penetró a sablazo limpio. Se produjeron numerosas detenciones y el ensañamiento represivo determinó que los agentes policiales destrozaran los anteojos a muchos estudiantes, mientras los insultaban. En los celulares había numerosos estudiantes heridos, los que al ser vistos en tales condiciones eran arrojados a la calle desde los coches en marcha. Presumiblemente por falta de espacio en las celdas de la jefatura y para no agrandar el número de detenidos, se elegía al azar a los que quedarían presos, y se dejaba en libertad a los demás. Ese mismo día fueron heridos dos cronistas de La Gaceta. La adhesión popular se manifestó únicamente en forma de aplausos y gritos de aprobación a los estudiantes desde los balcones de las casas.ALGUNOS INFORTUNIOS
A las dificultades que los propios estudiantes tenían para resolver un camino de encuentro, se agregó la falta de canalización de la adhesión obrera y popular, que en otros sitios logró un enfrentamiento masivo con el régimen.
Existía en La Plata, hasta ese momento, un proceso de disolución por inercia de la central local de la CGT de Paseo Colón, cuyos principales dirigentes se negaron a hacer públicas declaraciones de repudio y a organizar actos de confluencia obrero-populares, o a llamar al Plenario de Gremios para discutir, con intervención de las bases, la actitud a tomar. De tal modo, el apoyo se limitó a algunas declaraciones de agrupaciones gremiales. Por otro lado, la Regional La Plata de Azopardo, cuya existencia era meramente formal, hizo un llamado a los gremios adheridos, para decidir sobre el paro nacional del 30 de mayo, al que no acudió ningún dirigente. Como resultado, las bases acataron a sus organismos nacionales espontáneamente y el paro registró uno de los más altos niveles de ausentismo conocidos en la zona, tanto a nivel industrial como comercial. Los transportes, manejados por los patrones, disminuyeron su circulación a medida que se acercaba la tarde y se hizo imposible la circulación de pasajeros al anochecer. Fue notable el total ausentismo de los empleados de comercio, cuyo gremio es numéricamente importante en La Plata.Augusto Bianco y Liliana Furlong
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