| El Guevarismo en la Argentina |
Carta al Lector
La Revolución Cubana y la tesis del Comandante Ernesto Che Guevara de que la lucha armada era inseparable de la creación de las condiciones revolucionarias en los países del Tercer Mundo, abrieron un debate político que dividió a la izquierda y revolucionó vastos sectores del peronismo combativo.
Si en la izquierda tradicional la tesis del Che -sobre todo, su propia trayactoria, culminada heróicamente en Bolivia- causará una sangría de cuadros juveniles, en el peronismo encontrará espacios en una militancia largamente acostumbrada a la confrontación violenta que alimentó persecuciones y proscripciones.A primera vista, pareciera que para la izquierda armada de principios de los 60 la necesidad de una línea política de masas era un problema insoluble o que, por lo menos hasta el final de la década, ni siquiera se visualizaba, en tanto que para el naciente peronismo revolucionario esta cuestión se resolvía naturalmente en un vasto movimiento que acogía todas las formas de lucha y las sintetizaba en una sola consigna: la culminación del proceso truncado por el golpe militar que en 1955 derrocó a Juan Perón.
Sin embargo, lo que se leerá en esta entrega muestra que el debate sobre la combinación de la lucha armada con la acción de masas fue, tempranamente, materia de un intenso debate que atravesó la militancia peronista, causando fracturas y reagrupamientos que expresaban lo rico y cambiante de este proceso cuyo ámbito fundamental fue la tendencia revolucionaria peronista.
Las primeras organizaciones de izquierda armada, entretanto, no parecieron advertir los cambios sociales que culminarán en el Cordobazo y la emergencia visible de un nuevo perfil obrero, sujeto social paradigmático de los 70.El vínculo entre centralidad obrera y violencia sustentará nuevas organizaciones de izquierda como Poder Obrero e incorporará otra impronta al Partido Revolucionario de los Trbajadores, cuyo origen político práctico estuvo estrechamente ligado a las luchas tucumanas.
Además del Cordobazo y a partir de él, serán decisivas en estos cambios las tomas de fábricas con rehenes y tambores de combustible en el perímetro de las plantas, así como los piquetes obreros armados y las varias formas de autodefensa en fábrica.
El proceso abierto por el Cordobazo y, posteriormente, el triunfo peronista de 1973, le dio nuevos cauces al debate político sobre violencia de masas y violencia de la vanguardia -ya no se discutirá el foquismo, sino el miltarismo-, espontaneidad y conciencia, frente democrático y objetivos socialistas, cuestiones que serán tema de análisis en los próximos números.
Más artículos Nº 7: I Carta al Lector I Los Nuevos Paradigmas, por Mario Burgos I Guevara, por Rodolfo Walsh I Tupamaros "La Lucha Continúa", por Lucho Soria I Documentos: Violencia y Tarea Principal, por Gustavo Rearte I
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