Revista Los '70
Revista Nº7

  El Guevarismo en la Argentina

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Tupamaros "La lucha continúa"

El Che con Jorge Massetti.Eleuterio El ñato Fernandez Huidobro fue, junto al legendario cañero Raúl Sendic, uno de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Actualmente es miembro de su dirección. De sus 55 años de vida, 15 los pasó en la cárcel. En esta nota su testimonio.

  "Creamos Tupamaros a mediados de la década del 60 como una organización guerrillera, revolucionaria, que nació de grupos de autodefensa que tenían los sindicatos y los partidos políticos de izquierda para defenderse de las bandas fascistas", dice Fernández Huidobro, al tiempo que explica el surgimiento de los tupas "en el alza de masas que vivíamos aquí, al igual que en el resto de América Latina".

El veterano dirigente resalta "la fuerte composición obrera y campesina del MLN, además de una militancia que cargaba en sus espaldas las frustaciones de la izquierda tradicional."

--¿El surgimiento de los Tupamaros cambió radicalmente la situación política de Uruguay?

--Sí. Hasta la derecha lo admite a través de sus principales ideológos. Pero no puedo dejar de confesar que me queda grande decirlo, porque nacimos simultáneamente con la Central Unica de Trabajadores y con un nuevo movimiento estudiantil y cultural en todos los órdenes. La resistencia popular adquirió formas inéditas en las aulas, en las fábricas, en el campo, en las calles. Por lo tanto, somos parte de un proceso mucho más vasto. El surgimiento y expansión del MLN no puede explicarse fuera de ese marco de masas.

--¿En qué momento las clases dominantes advierten que el MLN está minando su poder?

--Cuando nos fugamos de la cárcel de Punta Carretas el 8 de setiembre de 1971. Creo que lo venían visualizando desde antes, pero ése fue el hecho detonante. El gobierno lo admite en un decreto que reconoce que los aparatos policiales han sido derrotados por la guerrilla y que establece que las Fuerzas Armadas se encarguen de la represión, dos meses antes de las elecciones.

--¿Cómo se planta el MLN ante esa situación?

--Mal. Y ese es uno de nuestros errores. Nosotros no nos dimos cuenta del calibre de esa decisión estratégica que habían tomado las clases dominantes y el imperialismo. No nos preparamos adecuadamente y a tiempo para una ofensiva de aniquilamiento que se había ordenado realizar a sangre y fuego. No nos readaptamos para los combates por venir.

--Vista desde la Argentina, la recomposición de la izquierda uruguaya resulta muy peculiar...

--En Uruguay se reconstruyó hasta el ultimo partidito de izquierda. Cada uno armó nuevamente sus siglas, con todos sus dolores y alegrías. Y acá estamos. En Uruguay hubo gran trabajo de reivindicación histórica. Nadie renunció a su pasado. Todos lo levantamos con orgullo. Fue uno de los combates más hermoso que protagonizamos, inserto ahora en las formas democráticas. La lucha continúa. No nos pudieron borrar de la realidad uruguaya, ya que pretendieron que seamos objeto de estudio. Pero acá estamos, con nuestras historias, con nuestras banderas, con nuestras pintadas. Peleando todos los días codo a codo con nuestros hermanos de clase. Con la alegría de siempre, la de toda la vida.

--¿Cómo fueron procesando Uds. el pasado en todos estos años?

--En la dureza del exilio, de la cárcel, la clandestinidad, en las pintadas y las pequeñas reuniones de la época de la dictadura seguimos alimentando nuestra decisión de estar siempre junto a nuestro pueblo. Y, después, en los comienzos de la década del 80, esta convicción se reafirmó. No sólo nosotros: son los pueblos los que, más tarde o más temprano, sienten la necesidad de recuperar la memoria histórica, más fuerte cuanto más hayan querido sepultarla sus enemigos, como respuesta a la monopolización del relato histórico que todo lo tergiversa para abolir la memoria de las experiencias de lucha popular. En este sentido, la apertura democrática favorece esta recuperación, que no está saldada todavía. Al contrario, falta mucho por hacer.

Hay que destacar que la lucha contra la impunidad de los militares se hizo a lo largo y ancho del Uruguay con tribunales populares. Una acción colectiva consistente en la que cada uno aportó su granito de arena a la reconstrucción de la memoria histórica, que es también memoria política y, por lo tanto, presente.

--¿Esto forma parte de la lucha democrática.

--Así es compañero. Todas las formaciones de izquierda, muchas de las cuales habían practicado la lucha armada, en el proceso de salida de la dictadura asumimos los nuevos estadios que depara la lucha de clases. Con la gente, en la calle, junto a los trabajadores, asumiendo unánimemente la inserción en la lucha política democrática. Fue un momento importante, crucial, porque desde la ultra derecha se alertaba sobre el peligro de aceptarnos, ya que decían que en cualquier momento volvíamos a empuñar las armas.

Luis Soria


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